Con la aparición de la imprenta surgió un mundo de hojas sueltas en las que se difundieron por miles composiciones poéticas en boga, cuentos medievales, avisos y noticias breves. La fascinación suscitada estos impresos ha hecho que muchos bibliófilos, amantes de rarezas y coleccionistas los hayan atesorado durante siglos. Estos impresos son conocidos como pliegos sueltos, aunque a partir del siglo XIX pasaron a designarse pliegos de cordel ya que se vendían en las calles colgados en bramantes.
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